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Eurovisión 2015: Los Finalistas Directos

Bien saben los Eurofans d’libro que todo empezó cuando Alemania no pasó aquella preselección de 1996 donde eurofanes matusalenes clásicos fueron llevados a Suiza desde toda Europa a decidir escuchando en unas cassettes quienes merecían estar en la edición de aquel año en Oslo. Y claro, eso no podía pasar.

Por eso se creó el BIG4 (España, Francia, Reino Unido y Alemania), que pasó entonces a tener salvoconducto para la final. Italia siempre tuvo su silla reservada pero hasta 2011 no haría uso de ella. De ahí que junto al BIG5, solo el anfitrión sepa que el sábado tienen única función. Repasamos los Seis finalistas Seis, a los que este año se ha unido Australia haciendo una final a 27 sin precedentes que podréis ver el sábado 23 de mayo en TVE.

ALEMANIA (100/1)

10408573_907059779347023_4461238872312938794_nTenemos una especial debilidad por Ann Sophie. A pesar de su aire de pija londinense (ciudad en la que nació) su cara nos recuerda tanto a Vicky Larraz que todavía cuando vemos su actuación pensamos que se va a arrancar por “Bravo Samurai” o “No Controles”. Desgraciadamente en sus últimas actuaciones le da por ponerse un moño pantojil y la visualizamos más con “Marinero de Luces”. En realidad los alemanes habían elegido a un señor muy feo que se hizo un Roser y Ann Sophie se encontró con la papeleta sin querer. Muchos la comparan en este cóctel de soul, jazz, pop y Nina Zillismo con Lena antes de volverse ligera.

AUSTRIA (100/1)

10301183_911034932282841_8022928685526986003_nLa barba es tendencia eurovisiva parece que solo en Austria, porque el único intérprete de los 40 países que sigue la estela de Conchita es el solista austríaco del grupo The Makemakes. Un conjunto hipster que seguramente tendrá su instagram lleno de desayunos y bicicletas con flores. La canción podría ser de Elton John aunque, si repiten el efecto del videoclip, el barbas se desgañita mientras se le quema el piano. Esto que puede parecer muy rompedor ya lo hacía el mítico Liberace durante sus shows hace más años que el bautizo de Reyes del Amor en las aguas del Jordán.11070175_905638606155807_2846597381309434756_n

AUSTRALIA (4/1)

Si no tenías bastante con las discusiones de cuñado que año tras año te plantean tus conocidos sobre el porqué Israel participa en Eurovision, ahora tendrás que justificar el porqué de la presencia australiana. La condición es ‘one night only’ ya que solo si ganan podrán repetir. Y a eso han venido, pues inicialmente Guy Sebastian iba a participar con una balada pero viendo el percal de este año en tan solo dos días engendró esta metacanción que es “Tonight Again”, llena de referencias a la cláusula de participación. Si ganan, el año que viene la fiesta la paga Australia y la casa la pone una TV europea. Sea la BBC o la ZDF, el triunfo aussie es un chollo.

FRANCIA (125/1)

10933998_874213495964985_4988898840695900226_nLiberté, Egalité, Fraternité y Demodé. La Rancieur vuelve con el vetusto látigo de lo añejo. Un himno sobre las consecuencias de la primera guerra mundial seleccionado ad hoc tras los luctuosos eventos de Paris a principios de año. Para más inri, la francesa Lisa Angell trae una imagen más vieja que el hilo negro que distrae de su prodigiosa voz. Ya que la plaza del tratamiento de rehabilitación eurovisivo que sigue Italia enseguida quedará libre, no estaría mal que alguien en París empezara a rellenar los folletos de inscripción…

ITALIA (5/2)

En los 90 llegaron a emitir los festivales en diferido ante la absoluta 10978712_887185721334429_8693214581985083857_nindiferencia que les provocaba il eurofestival. Volvieron en 2011 con actitud interesante, manteniendo el estándar de enviar primeras figuras y llegamos a este año en el que incluso van a hacer un previo especial durante esta semana y en Milán se atreven a poner pantallas gigantes el sábado de la final. Si bien sube la cotización eurovisiva en la tierra de Carmen Russo, lo cierto es que aunque travistan a Il Volo como una especie de Auryn, en realidad son la versión viejoven de Il Divo. El género operístico solo ha cosechado fracaso tras fracaso en el festival, una maldición peor que cuando nos ponemos los redactores a elegir favoritos para cualquier tipo de programa de televisión.

REINO UNIDO (50/1)

Aquí ya empezamos a pensar que el topo de Eurovisión no está en el Cáucaso sino junto al Támesis. No es posible que tras una boyband de borrachos y divorciados, dos jubilados y una moderna mística lo siguiente que la BBC nos meta por la cara es un dúo digno de actuar en algún hotel de guiris tras el baile de la escoba. Y que no nos vendan este electro swing como algo original porque nos suena a un remix de la sintonía de Los Aurones con algún charlestón de Lina Morgan tipo  “Aleluya Charlestón” o “La Tonta del Bote“.11082629_904026959650305_7736913443190423656_n

No hay mayor evidencia de su desapego por lo europeo que la metralla musical británica que tenemos que sufrir  anualmente en Eurovision.

ESPAÑA (50/1)

Lo peor que le puede pasar a un representante de Eurovision es que llegado su reinado la peña 11075302_901423823243952_8655930458438979037_ntodavía tenga síndrome de abstinencia de su antecesor. Hay que ser un Brequettista o Coralsegovista recalcitrante para no echar de menos a Ruth Lorenzo a estas alturas. La promoción de este año ha consistido en ir a un bloque de oficinas en La Castellana donde vive el embajador de Austria. Ni una entrevista con Mariló siquiera. Ni Amsterdam, ni Riga, ni Londres. Y tanta corrección ha sepultado el único conato de escándalo cuando Sánchez-Ohlsson decidió desentenderse de cantante, canción y producción para que Gestmusic diera forma a su bebé sin su supervisión. En definitiva, que a Edurne han tenido que ponerle un bailarín italiano buenorro de adorno. Lo hará bien porque es buena cantante, gustará porque es guapa y elegante. Pero amigos, No #Eurodrama, No #Party.

 

Todos los dibujos proceden del proyecto minipopicons, con licencia CC.

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