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TOP 10: Momentos inolvidables de los Grammy del siglo XX

Un mes de febrero más llega la cita anual con los Grammy, los premios más importantes de la música que se entregarán este domingo, madrugada del lunes en España. Esta vez parece que la gala va a ser eterna, porque no dejan de cofirmarse artistas que van a cantar en directo. Y como cada año, aparecen decenas de artículos con recopilaciones de las mejores actuaciones y los momentos más destacados de la historia de estos premios.. Todos recordamos a Nicki Minaj siendo exorcizada en directo, o Lady Gaga llegando al evento en un enorme huevo.

Pero mientras recordamos bien lo más relevante de los últimos años, echando la vista atrás ha habido momentos mucho más impactantes que han dejado a todos con la boca abierta, por diferentes motivos, y que han ido cayendo en el olvido con el paso de los años. Por ello vamos a rescatar algunos de ellos, junto a otros que aún permanecen en nuestras retinas, elaborando un Top 10 de los momentos más impactantes de los premios Grammy en el siglo XX.

10. Bette Midler versus Karen Carpenter

La peor pesadilla de cualquier artista posiblemente sea tener que entregar un premio a su peor enemigo. Y algo parecido sucedió en 1974, cuando Karen Carpenter (junto a su hermano) entregaba el Grammy al Mejor Nuevo Artista del año. Todo apuntaba a que el ganador iba a ser Barry White, pero contra todo pronóstico el nombre que estaba en el sobre era el de Bette Midler, quien se había mofado de Karen en numerosas ocasiones, con comentarios que pretendían ser graciosos pero resultaban bastante ofensivos.

Su cara al ver el nombre de la ganadora lo dice todo, y aunque intentaron disimular con un poco de humor, se nota la tensión del momento. “Estoy sorprendida que no me hayas golpeado en la cabeza con esto“, dice Bette Midler con una risa nerviosa.

A Barry White debió sentarle bastante mal no ganar un Grammy que parecía seguro, porque no volvió a aparecer por ninguna otra ceremonia de estos premios.

9. Michael Jackson no supera los traumas de su infancia

En 1993, Janet Jackson hace entrega a su hermano Michael del Grammy Legend award, en reconocimiento a su exitosa carrera, que empezaría a truncarse pocos meses después por el escándalo de supuestos abusos a niños, por los que fue absuelto años después, aunque el daño ya estaba hecho. Tras un extenso vídeo introductorio, el rey del pop sube al escenario y bromea desmintiendo el rumor de que Janet y él sean la misma persona. Pero de repente, y para sorpresa de todos, Michael empieza a hablar de su infancia en unos términos que son incómodos de escuchar:

No era consciente de que el mundo pensaba que yo era tan raro… mi infancia me fue arrebatada por completo. No había Navidades, no había cumpleaños… No hubo las cosas normales de la infancia. Eso fue cambiado por trabajo duro, esfuerzo y dolor.

No había ninguna necesidad de decir todo eso cuando te están dando un premio tan importante.

8. Simon y Garfunkel, un incómodo reencuentro

El cantante Andy Williams fue el presentador de los Grammy durante siete años consecutivos en los 70. En 1975, dio paso a Paul Simon y John Lennon, que iban a entregar el premio al single del año, diciendo que “ambos habían tenido con anterioridad parejas de las que podríamos haber oído hablar”. Tras varias bromas sin demasiada gracia, I honestly love you de Olivia Newton-John gana, y llega el momento horrible, ya que es Art Garfunkel el que sube a recoger el gramófono en su nombre. Simon y Garfunkel, que cantaron juntos durante años, habían acabado bastante mal, y se nota lo incómodos que están los dos. “¿Cual de los dos es Ringo?” pregunta Lennon. “¿Aún compones, Paul?” pregunta Garfunkel. Lennon añade más surrealismo preguntando “¿Dónde está Linda?“, haciendo referencia a la pareja de su ex-compañero Paul McCartney, aunque él mismo se da cuenta que en ese momento la audiencia ya está completamente perdida.

7. Jethro Tull, mejor banda de hard rock/metal

El premio más polémico de la historia de los Grammy (dejando aparte el caso de Milli Vanilli) es seguramente la victoria de Jethro Tull  como mejor interpetación de rock duro/metal en 1989. Metallica habían sido invitados a cantar One, ya que parecía seguro que serían los ganadores. Pero cuando Alice Cooper y una despampanante Lita Ford anuncian que el gramófono es para Jethro Tull, hay incluso algunos abucheos por parte de la audiencia.

El grupo probablemente no esperaba ganar, porque no acudió a la ceremonia. Y no nos extraña, porque que nos explique alguien qué tiene de hard rock Crest of a Knave, el álbum por el que ganaron.
Tres años más tarde, Metallica ganó en esta categoría y se mofaron de grupo, dándoles las gracias porque no hubieran sacado un álbum ese año, y con bastante sarcasmo a la Academia por dar el premio a Jethro Tull en el 89.

6. Frank Sinatra es cortado para ir a publicidad

Un año después que Michael Jackson, en 1994, Frank Sinatra recibe el Grammy Legend Award. Tras un largo discurso, Bono entrega el premio a Sinatra, y entonces… empieza a hablar. Parecía completamente perdido, hablando de Nueva York y la falta de alcohol en el backstage. Más de tres minutos interminables en los que repitió varias veces que no sabía qué decir. Sin previo aviso, los productores decidieron cortarle  e ir a publicidad, dejándole con la palabra en la boca. Toda una humillación para una legenda como Sinatra, que hizo que el presentador del evento se disculpara al volver la emisión. Sin embargo, la Academia se justificó después diciendo que fue el entorno de Sinatra el que pidió el corte, preocupados al ver que se había ido totalmente del guión. Sea cierto o no, fue un momento desagradable.

http://youtu.be/fcPlZYIhx5E

5. Milli Vanilli, el mayor escándalo de la música

El mayor escándalo y el mayor ridículo de la industria musical. El escándalo llegó realmente meses más tarde, cuando en una rueda de prensa Milli Vanilli confesaron lo que era un secreto a voces: ellos no cantaban en sus discos, solo ponían la imagen. ¿Cómo pudieron engañar a la Academia, que les concedió el Grammy al Mejor Nuevo Artista de 1989? Los rumores eran tan grandes que parece difícil de entender. Ya el verano anterior habían levantado la sospecha de la MTV, al ver el inglés tan básico que tenían en su primera entrevista, por lo que dudaban que fueran ellos los que realmente cantaban. Ese mismo verano, cuando se suponía que cantaban en directo en un concierto, la grabación empezó a saltar, y aunque pretendieron disimular, acabaron por salir corriendo del escenario, sin saber qué hacer.

Milli Vanilli actuaron en los Grammy, supuestamente en directo, pero era evidente para cualquiera que lo estuviera viendo que hicieron playback. Uno de los productores del show comentó que, días antes, al llegar a los ensayos y verlos, se dio cuenta de que habían cometido un gran error, pero ya era tarde.

Al destaparse el escándalo, decidieron retirarles el Grammy, dejándolo desierto en esa categoría. algo que nunca más ha ocurrido. Su álbum dejó de imprimirse, y en América la compañía discográfica ofreció indemnizar a aquellos que devolvieran sus discos con una parte del precio total.

Curiosamente, los tres American Music Awards que les habían dado no les fueron retirados, al considerar que los daban el público y no la industria musical. Lo cual es en cierta manera admitir el enorme ridículo que hicieron al darles el Grammy.

4. El vestido de J-Lo que eclipsó todo lo demás

En la última ceremonia del pasado siglo, en 2000, Jennifer Lopez entregaba, acompañada de David Duchovny (Expediente X), el primer Grammy de la noche. Todo lo que vino después quedó eclipsado por el espectacular vestido verde de J-Lo, con el que parecía que iba desnuda pero sin enseñar nada. Fue portada de toda la prensa al día siguiente, dejando a Santana, Christina Aguilera y el resto de ganadores en un segundo plano.

Jennifer, esta es la primera vez en cinco o seis años que estoy seguro que nadie me está mirando a mí“. dijo acertadamente Duchovny.

3. 1998, los Grammy más accidentados de la historia

Hay ocasiones en las que las cosas no salen según lo previsto, y ése es el caso de la caótica ceremonia de 1998, donde sucedió de todo, y tuvo a los productores de la gala al suicidio de principio a fin

Wu Tang Clan había perdido en la categoría de mejor álbum de hip-hop frente a Puff Daddy, por lo que uno de sus miembros, Ol’ Dirty Bastard, decidió irrumpir en el escenario cuando Shawn Colvin iba a agradecer su Grammy a la mejor canción del año para protestar y defender a su grupo. Shawn se mostró confundida, al igual que todos nosotros, sobre todo cuando Ol’ aseguró que la música de su grupo “era para los niños“.

Pero esto es poco para lo que sucedió poco después, cuando durante la actuación de Bob Dylan, que interpretaba Love sick, uno de los bailarines decidió tener su momento de gloria, y quitándose la camisa avanzó a la altura de Bob y ejecutó un extravagante baile, mientras se leía en su pecho la enigmática frase Soy Bomb. Casi 40 segundos tardaron en darse cuenta de que algo iba mal y le sacaron del escenario. Por suerte para el bailarín, decidieron no presentar cargos contra él.

Barbra Streisand, conocida por haber sufridos algunos momentos de pánico escénico ante una actuación en directo, había cancelado su actuación con Celine Dion en el último momento, diciendo que tenía gripe. Ambas iban a interpretar juntas Tell him, dueto por el que estaban nominadas. Por ello Celine se vio obligada a improvisar e interpretó My heart will go on (que al año siguiente ganó el Grammy al single del año). Teniendo en cuenta que en los Grammy no vale poner la pista de audio y que canten, sino que los músicos tocan en directo, debió ser algo complicado tener todo listo en 24 horas.

Pero fue aún peor cuando Luciano Pavarotti llamó para decir que estaba enfermo cuando el show ya estaba arrancando y estaba previsto que interpretara Nessun Dorma. Los productores corrieron al camerino de Aretha Franklin, que iba a actuar junto a Blues Brothers, para pedirle que en unos minutos cantara el tema. Aretha, que lo había interpetado recientemente en otro evento, accedió, a pesar de que tuvo que cantarlo en otra clave diferente a la que ella solía hacerlo, pero no había tiempo para cambiar el arreglo de la orquesta. Afortunadamente, Aretha lo sacó adelante sin problema.

2. Helen Reddy, una feminista que escandalizó al país

Durante los años 70, Helen Reddy tuvo gran cantidad de éxitos en USA, incluyendo tres números uno. Con el primero de ellos, I am woman, se convirtió en la primera persona australiana en coronar la lista de singles en América, y le hizo ganar su único Grammy, en 1973, como mejor interpretación femenina pop del año.
Al hacer su discurso de agradecimiento, fue muy breve. Dio las gracias a su compañía discográfica, a su manager y también marido, y finalmente “a Dios, porque Ella ha hace que todo sea posible“. Recibió una gran ovación, pero la cadena de televisión fue colapsada con miles de quejas, y ella inundada con cartas de fundamentalistas religiosos que le dijeron lo que pensaban de aquello, en términos poco agradables.
La canción se convirtió en un himno para la liberación de la mujer en esa década, y catapultó definitivamente a Reddy al estrellato.

1. “Stevie, ¿puedes vernos?”

Pero si ha habido un momento surrealista por encima de cualquier otro, sin duda es el que aconteció en la entrega de los premios de 1976 (ceremonia de febrero de 1977). Stevie Wonder, nominado en varias categorías, se encontraba de visita en África, por lo que hicieron una conexión vía satélite para que pudiera agradecer su premio en caso de ganar. Bette Midler anunció que Stevie era el ganador del álbum del año, y los espectadores pudieron verle al teléfono, sonriendo y dando las gracias. La señal era mala y el sonido aún peor, por lo que Andy Williams, el presentador, le preguntó “Stevie, ¿puedes vernos?“. Por si alguien no lo sabe, que lo dudo, Stevie Wonder es ciego de nacimiento.

Desafortunadamente no hay imágenes en youtube del momento, ya que este vídeo se corta justo antes.

 

Andy Williams y Stevie Wonder

Stevie, can you see us?

 

Más de una década después, Stevie Wonder hizo una broma con su falta de visión, y curiosamente en esta ocasión era él quien entregaba el Grammy a Bette Midler, por Wind beneath my wings, como mejor grabación del año (1989). Anita Baker y Sting fueron anunciando los nominados, dejando la lectura del sobre a Stevie, que bromeó con que no podía leer el nombre.

 

 

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